La resonancia de los suplicios

El suplicio penal no cubre cualquier castigo corporal: es una producción diferenciada de sufrimientos, un ritual organizado para la marcación de las víctimas y la manifestación del poder que castiga, y no la exasperación de una justicia que, olvidándose de sus principios, pierde toda moderación. En los "excesos" de los suplicios, se manifiesta toda una economía del poder. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores, Buenos Aires (2002)

Nombre: blanconegro
Ubicación: Argentina

26 noviembre 2006

Si hay algo que ya no puedo soportar, es la actitud de cierta gente que se queja de la intolerancia de los demás, sin darse cuenta de que su propia actitud es intolerante.
¿Por qué no podemos expresar lo que sentimos y que eso sea simplemente aceptado? No pido que compartan lo que pienso o digo; es más, me cruzaría de vereda inmediatamente si ciertos personajes me dijesen que quieren caminar conmigo.
Me asquea que la misma acción sea calificada de militancia o de intolerancia según quiénes la protagonicen.
Me asfixia el discurso de los que se dicen democráticos porque ganan elecciones colgados del saco de un vivo y de las fotos de dos muertos.
Quiero aire sano. Quiero LIBERTAD.