La resonancia de los suplicios

El suplicio penal no cubre cualquier castigo corporal: es una producción diferenciada de sufrimientos, un ritual organizado para la marcación de las víctimas y la manifestación del poder que castiga, y no la exasperación de una justicia que, olvidándose de sus principios, pierde toda moderación. En los "excesos" de los suplicios, se manifiesta toda una economía del poder. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores, Buenos Aires (2002)

Nombre: blanconegro
Ubicación: Argentina

29 mayo 2006



Naranja, naranja cielo. La luz es seca, el aire punzante.
La vida puede ser otra, ser silicio, ser flúor, ser molibdeno azul
El cielo, naranja. El aire leve, el otoño opaco, el iris invertido
El cielo es naranja, la luz muere violeta, negra
El horizonte cuadrado, las nubes secas, los ríos volando.
El cielo, siempre naranja
Los corazones silban, los ojos oyen, la piel respira
Patas, brazos, tentáculos, seudópodos, cilias, colas
Los ojos oyen, las bocas lloran, las narices callan
El cielo, es naranja; el aire es denso, es flúor, es molibdeno, es silicio.
No hay oxígeno, no hay carbono, no hay vida
¿No hay vida bajo este cielo naranja?
¿Quién define lo que es vida?