La resonancia de los suplicios

El suplicio penal no cubre cualquier castigo corporal: es una producción diferenciada de sufrimientos, un ritual organizado para la marcación de las víctimas y la manifestación del poder que castiga, y no la exasperación de una justicia que, olvidándose de sus principios, pierde toda moderación. En los "excesos" de los suplicios, se manifiesta toda una economía del poder. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores, Buenos Aires (2002)

Nombre: blanconegro
Ubicación: Argentina

12 diciembre 2012


En la cocina de la casa
donde fue feliz mi infancia
estaba el general menéndez
sentado, quieto,
los ojos muertos.
Afuera los compañeros
reían y brindaban
el día iba pasando,
ignoro porqué el festejo
pero yo no podía
apartarme de la imagen
del que estaba
sentado adentro, 
solo,
con un traje negro,
los ojos muertos.
Pregunté a mi madre
quién se haría cargo de él
por qué no se lo llevaban,
ella calló, 
luego suave dijo
"que lo cuiden ellos,
su familia,
no ensuciaré mis manos
por un ave negra"
Por momentos grité
uno y mil insultos
igual los compañeros,
llegó la noche
y él seguía inmóvil,
en una silla 
quieto 
esperando qué,
los ojos muertos.
Sólo un instante
extremadamente breve,
sentí piedad,
aunque odié verlo
invadiendo mi casa
trastornando mi sueño.
Despierta, 
no logro olvidar
haberlo visto,
sentado, quieto
con un traje negro,
los ojos muertos.